
El parco paisaje del semidesierto queretano se mira callado, silencioso. Tal vez sea la ausencia de follaje en los mezquites y en los cactus que omiten el rumor del viento o la falta de escondite para los animales que en otro caso cuchichearían, lo que presenta a este panorama callado y seductor.
Es el silencio lo que hace al semidesierto tan atractivo. Mirarlo descubierto y sobrio lo hace parecer franco. Escucharlo, sigiloso y expectante, lo muestra cautivador.
Se antoja irrumpir en el arenoso silencio del semidesierto queretano con un circuito que tenga las siguientes paradas:
EL OASIS
El circuito comienza después de Bernal, al seguir la carretera 120 que pasa por caleras, montañas, curvas y valles. En el km 99 hay que dar vuelta a la derecha en una terracería y luego recorrer 5 km para encontrar El Oasis, un balneario labriego que cuenta con servicio de cabañas, restaurante, cancha de usos múltiples y espacio para acampar.Si el paisaje del semidesierto no calla lo suficiente, avanza hacia el Cañón del Paraíso, a 10 km de la carretera 120.
PEÑAMILLER
La zona árida de Querétaro es un paisaje cultural. El semidesértico entorno peñamillerense, se percibe fértil, abundante y feraz debido a la personalidad de sus pobladores y al devenir de las culturas que lo habitan. 40 km después del Oasis (por la carretera 120 y luego por la desviación), se encuentra la cabecera municipal. Vale la pena hacer una parada para respirar sus aires ásperos y comprar productos de orégano, su especialidad.
CAPILLA ORATORIO OTOMÍ
Para dirigirse a Tolimán no se debe tomar la vía conocida, sino la pequeña carretera estatal que va hacia el sur poniente y que une a este municipio con Peñamiller.
En los pueblos de San Antonio de la Cal, San Miguel y San Pablo existen, entre las casas, capillas familiares en donde los pobladores de estas tierras veneran, taciturnos, a sus antepasados. Para entrar es necesario pedir el permiso correspondiente.
LA PRESA DE LA SOLEDAD
Al final, es necesario volver de Tolimán hacia Colón por la carretera estatal 4. A la mitad del camino, en la comunidad La Salitrera yace la presa La Soledad.
Verla de lejos es suficiente; su muda pasividad es muy atrayente (una buena vista se aprecia sobre la carretera). Para aproximarse a la presa es necesario seguir los señalamientos; de cerca la presa no pierde su paz y revela el quedo siseo del agua acumulada en cantidad.